Cuánto puedes pagar por un cliente nuevo, cuánto presupuesto pide la meta que te propones y si tu negocio lo aguanta.
El presupuesto de pauta no se adivina ni se copia de otro negocio. Sale de lo que te deja una venta, porque la pauta no se paga con lo que facturas sino con lo que te queda.
Escribe tus números en los campos de abajo y la cuenta se arma sola mientras escribes. Nada de lo que escribas se guarda ni se envía a ningún lado.
Los cuatro campos de borde punteado son opcionales. Sin ellos la cuenta funciona igual, solo que no alcanza a decirte si el presupuesto te cabe.
Lo que te paga el cliente, menos el producto y lo que te cuesta atenderlo.
Ventas que hoy no estás haciendo y quieres sumar.
Si no lo sabes, déjalo vacío y la cuenta usa el peor caso posible.
Si no lo sabes, la tabla de abajo te dice en cuál necesitas estar.
Las ventas totales, por todos tus canales.
Lo que le pagas a quien te maneja los anuncios. Si lo haces tú, escribe cero.
Estos son los cuatro números que te dicen de dónde sale tu presupuesto.
Una venta no llega sola, llega después de una conversación. Esta tabla no adivina tu porcentaje de cierre, te muestra en cuál necesitas estar para lograr la meta y cuánto puede costarte cada conversación en cada caso.
| Si cierras | Conversaciones que necesitas al mes | Lo máximo que puede costarte una conversación |
|---|---|---|
| Escribe lo que te queda limpio de una venta y cuántas ventas nuevas quieres. | ||
Esta cuenta aplica a campañas de mensajes, donde la persona te escribe, y no se mezcla con campañas que llevan a la página web, porque ahí el recorrido es otro. Y el costo por conversación más barato no es necesariamente el mejor: una conversación más costosa que compra vale más que diez baratas que no.
Un negocio sano no debería dedicarle al marketing más del diez por ciento de lo que vende al mes, contando lo que paga por el manejo y lo que pone en anuncios.
Es el dato del que sale todo lo demás, y el veredicto cambia mientras escribes.
Acá aparece la lectura de tu negocio en una frase, con las cifras que escribiste arriba.
Subir el valor de tu venta no te obliga a invertir más. Lo que hace es levantar el techo, de manera que queda más espacio entre lo que te cuesta traer un cliente y lo que puedes pagar por él. Si ya sabes cuánto te cuesta una venta, el presupuesto se calcula con ese costo y no con el techo, y ahí se ve que al subir el valor de la venta el presupuesto se queda igual mientras tu utilidad sube.